Un año después

Algunas amigas me han preguntado últimamente por qué no he vuelto a escribir nada, especialmente ahora que se ha cumplido un año del inicio de mi “Odisea”. La verdad es que no me sentía muy inspirada, posiblemente gracias a los tiempos extraños (por no decir otra cosa) que corren por el trabajo. Y aunque he vuelto a recordar la sensación de vértigo en un par de ocasiones estos días atrás con las dichosas pruebas, el trabajo me ha tenido entretenida durante las esperas.

Pero hoy, día de la madre, me he acordado muchisimo del año pasado. Posiblemente porque he vuelto a hacer dos de las cosas que más me importan en este momento de mi vida: desayuno madrugador y nutripoderoso en La Más Bonita con las amigas más bonitas que se puede tener (qué gran idea, seguro que de Raquel) y paseo por la playa con comida en familia para rematar la faena de hoy. La tranquilidad, la paz, la felicidad de estar con la familia, estar todos juntos y estar bien. La ternura, el sentido de protección, el amor infinito cuando Blanca se queda dormida al brazo o cuando Sofia me dice muerta de risa y sujetándome la cara con sus dos manitas “te quiero con ternura y avalura (palabra que se ha inventado ella)…” e insiste en que me tengo que casar con ella.

Hace un año, acobardada pero preparada para el horror que se me venía encima. Hoy, feliz y enormemente agradecida por estar aquí y poder disfrutar de mi familia que es lo más grande del mundo. Tal vez mañana me caiga una maceta en la cabeza pero el día especial que he vivido hoy me lo llevo puesto, y es un suma y (por ahora) sigue. 

No creo que consiga ser ni la mitad de buena que es mi madre pero al menos sí espero que mis hijas me quieran una cuarta parte de lo que yo quiero a la mía. Ella es la esencia de mi vida, mi motor, mis pilas, mi energía, mi modelo, mi amiga,…y muchas otras cosas. Tú lo sabes, mami. Así que este post va por ti que te quiero con locura y “avalura”.

UN PENSAMIENTO POSITIVO Y UN CONSEJO 

“Una de cada ocho mujeres padecerá cáncer de mama a lo lago de su vida, por lo que la atención médica continuada resulta fundamental si se quiere atajar el tumor cuanto antes.”

“Identificar el cáncer de mama cuanto antes resulta fundamental, puesto que las posibilidades de curación cuando los tumores se detectan en su etapa inicial son casi del 100%. Para localizar las células cancerosas, es importante someterse periódicamente a mamografías, unas técnicas no invasivas que pueden detectar lesiones en la mama incluso dos años antes de que sean palpables.” (elconfidencial.com) 

Una de cada ocho mujeres en el mundo, 22.000 casos al año detectados en España. Lo mío ha sido suerte eh? Creo que lo justo sería que ahora en Navidad me tocase la lotería… Pero bueno… ahí va mi pensamiento positivo de hoy. Si una de cada ocho, y me ha tocado a mí, con mi cáncer he salvado a siete mujeres que estadísticamente ya no lo padecerán. No solo guerreras, ahora resulta que somos también unas auténticas heroínas. Me siento salvadora, y pensarlo me hace feliz. Evidentemente no puedo elegir a quien salvo, es solo una estadística, pero me gusta pensar que son las mujeres de mi vida quienes ahora ya son intocables. “No, Sr. Cangrejo, por aquí Usted ya ha pasado, así que puede largarse por donde ha venido”. Hemos cubierto el cupo.

Y mi consejo, para todas las mujeres con quienes comparto la vida, familia, amigas, compañeras de trabajo, conocidas, y todas aquellas que no me conocen pero que están leyendo este post, es importantísimo pillar al bicho a tiempo, lo antes posible, antes de que se acomode y quiera visitar otras partes de nuestro cuerpo. Yo soy un claro ejemplo. Mi cáncer estaba en el estadio I. Así que por favor consultad con vuestros ginecólogos e interesaos por las revisiones que permiten realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad. Sin miedos y sin obsesiones, pero sin olvidarlo. Estoy convencida de que tomar conciencia de ello, unido a los avances de la medicina (investigación en tratamientos diana que sustituirán las quimioterapias agresivas e inevitables que hoy nos dejan calvas y matan toda célula viviente), harán que dentro de unos pocos años el diagnóstico de cancer de mama sea algo mucho menos preocupante de lo que lo es hoy. 

Y para ti, que estás leyendo esto y te acaban de diagnosticar un cáncer de mama, y estás asustada como nunca lo has estado, tranquila, hoy el cáncer se cura. Sé positiva, cuídate mucho (ejercicio y alimentación sana) y déjate llevar por el equipo médico. Te quedarán cicatrices, tanto en el cuerpo como en el alma, pero aprenderás a quererlas porque te harán ser más feliz para el resto de tu vida. Una vida que ni tú ni yo ni nadie sabemos hasta dónde llegará. Pero desde luego, la que nos quede, va a ser genial. Porque recuerda y siéntete orgullosa, eres una heroina. Gracias a ti, siete mujeres ya no lo padecerán.  
 

Echando la vista atrás

Aunque ya más tranquila con el tratamiento terminado, no puedo dejar de pensar si algun dia dejaré de pensar (valga la redundancia) en el cáncer. Si algun dia terminará definitivamente esta pesadilla. Si dejaré de estar pendiente de una proxima revision, de una proxima fecha para recoger las pastillas de la farmacia, de revisarme el pecho sin el miedo a encontrarme un bultito… Yo creo que esto ya es para siempre. Creo que es el precio que tengo que pagar por haberme enfrentado al puto cancer, por haberle (espero) ganado la batalla a ese cabron. La batalla de mi vida. Soy una superviviente y con eso me temo que voy a vivir el resto de mi vida. 

Durante varias semanas creí que se me acababa de repente, que me la arrebataban sin piedad, que no me quedaba tiempo para nada… Mis niñas, mis niñas, mis niñas…solo pensaba en ellas. En lo que seria crecer sin una madre. Sin conocerla.  Terribles momentos. Y ahora que parece que la vida me ha dado una tregua, ahora intento hacer las cosas mejor. Por lo menos con ellas. Me doy cuenta cuando estoy siendo demasiado estricta, demasiado gritona o demasiado seria. E intento rectificar, dulcificar y hacer cosas divertidas (aunque me cuesta). Ojala las vea crecer, estudiar una carrera (o varias), enamorarse, casarse y tener hijos. Ser buenas personas, estar rodeadas de familia y de amigos verdaderos… Pero por si acaso no es así, voy sembrando buenos recuerdos, buenas costumbres, inolvidables momentos. Semillitas de mamá. 

 
Aun me faltan algunas revisiones antes de que acabe el año. Dichoso año… Cuántos imprevistos, cuánto miedo, cuánta incertidumbre, cuántos sentimientos a flor de piel, cuántas emociones,…demasiado para un año. Seguro que de tanto sufrir nos han salido varias arrugas y un monton de canas. Pero aquí estoy, aquí estamos. Además seguro que somos un poco mas sabios y mas ricos y mas afortunados. Porque sabemos lo valiosa que es la vida. Lo importante que es aprovechar todos los momentos. Y lo facil que puede ser perderla. Y eso es sabiduría. Y como el tiempo es oro, somos mas ricos, porque ahora cada segundo cuenta. Y, por supuesto, estamos aquí y ahora. Y ademas estoy rodeada de gente grande y autentica que me lo ha demostrado tras cada zancadilla, y sin temblar el pulso. 

Soy muy afortunada. Lo sé. Pero qué quieres que te diga, amiga… aunque no me rindo, ni de coña, a mi me sigue aterrorizando pensar en el cáncer…

La radioterapia

20 sesiones. Suerte tener el pecho pequeño. Yupi!!! Una ventaja, por fin. 

Ya he terminado. Me he pasado todo el mes de agosto pringadilla y con la teta pintada pero bueno ya sabes que lo mio ultimamente es lo de dar gracias. Asi que, una vez mas, soy afortunada. Al estar de vacaciones me he podido permitir pasarme todo el dia poniendome mis potingues mágicos. Y ha funcionado. Ni una descamacion, ni irritacion, ni nada por el estilo. Por si le sirve a alguien que me lea, os cuento lo que me he puesto. En casa, me hacia un mejunge de nivea (la de toda la vida) y aceite de argan (puro, traido directamente de Marruecos).  En el hospital, despues del tratamiento me ponia una crema de farmacia que se llama Tectum. Es nueva y es especial para la radioterapia. Y ahora que ya he terminado, me sigo poniendo aceite de argan y rosa mosqueta. 

La verdad es que no me he enterado de nada. Llegaba al hospital, avisaba en el mostrador de haber llegado, me sentaba en la sala de espera (poca espera para mi porque parecia que tuviera enchufe, siempre me llamaban antes que a los demas, aunque ya estuvieran esperando al llegar yo -a veces me daba hasta vergüenza-), entraba en una cabina donde me desnudaba de cintura para arriba y me ponia una sabana, y cuando me llamaban pasaba a la sala de radioterapia. Un poco de frio compensado con la amabilidad de las tecnicos. Me tumbaba bajo una maquina con los brazos por arriba de la cabeza. La maquina sacaba una especie de brazo que ajustandose a mis pinturas de guerra hacia unos ruiditos, cambiaba de posicion, hacia otra vez ruiditos y se acababa. Volvia a la cabina, me ponia la crema y me vestia.  Desde que entraba en cabina hasta que salia, diez minutos. Un dia a la semana tardaba cinco minutos mas porque la misma maquina me hacia placas. Para comprobar que todo se estaba haciendo bien. Y una vez por semana tenia que pasar por enfermeria para comentar si tenia algun problemita. Nunca lo tuve. 

  
Esta es una maquina de radioterapia. La he sacado de internet pero es exactamente igual que la mia. Incluida la camilla y los accesorios. Creo que mi maquina era mas moderna pero vamos prima hermana. Las tecnicos eran muy bonicas. Le llamaban la sala de la playa porque le habian puesto un super vinilo en la pared de la entrada con el dibujo de una playa. Y lo mismo en el techo sobre la camilla, de manera que eso era lo que veias mientras la maquina te tostaba la teta. “Venga Sara, vamos a la playa”. 

No hemos podido hacer nada en todo el mes y me ha sabido un poco mal por Diego y sobretodo por las niñas pero me he sentido bien pudiendo ir sola al hospital (aparcando en la misma puerta, en el espacio reservado a las ambulancias sin que nadie me llamase la atencion -a las 18:45 h en el mes de agosto te lo puedes permitir-), y volver a casa en poco mas de una horita (del chalet al hospital me costaba media hora). En el trayecto de vuelta pensaba que volvia a casa cargada de pilas, de super poderes, de rayos curativos y me sentia muy bien. Sobretodo pensando en la alternativa. Pensando cuántas sesiones de quimio me faltarian y cómo la estaria llevando. Uf qué miedo me entraba otra vez… Volvia a casa un poco mas sana y mucho mas feliz. ¿Cansancio? No más del que las niñas me causan normalmente. ¿Sensacion de calor o quemadura? No. Bueno, no en especial. Ha sido un mes de agosto criminal de calor. Felicidad y cero problemas. Del 4  al 31 de agosto exactamente, todos los dias de lunes a viernes, excepto uno que tuvieron que calibrar la maquina. 

Tratamiento superado. Me falta la revision del radiologo y del cirujano. Y si no hay novedades, en diciembre la revision con super MMM, la oncologa. Por el momento nada de mamografias, resonancias ni nada por el estilo. Solo quiere una analitica. Bien!

(Perdonad pero ya estoy trabajando y tengo cero de tiempo. Ahora sí que estoy cansada… Pero esta os la debia)

 

Por fin…

Por fin hoy empiezo mi tratamiento. Yupi!!!! Estoy en la sala de espera de La Fe (esperando, obviamente, para variar). No sé si mi pataleo ha servido de algo, me gustaria pensar que no, y que esto es lo correcto. Pero aqui no se ve mucho movimiento. “Hay mucho personal de vacaciones”, nos ha dicho el enfemero amable. Manda h….

Bueno, seamos positivos. Hoy por fin empiezo. Hoy me he hecho la super analitica para llevársela el lunes a MMM. Y si todo sale bien, el lunes seguiremos  de celebracion. Porque, amigas mías, no nos olvidemos de celebrar la vida todos los dias. Aunque los problemas y los vampiros (gente toxica que nos rodea y te encuentras cuando menos te lo esperas), a veces nos lo pongan dificil. Somos guerreras de la vida. Ante todas las adversidades. Da igual una enfermedad o la vida misma. 

Y hoy voy a celebrar ademas el segundo martes sin quimio de Loles. Que está consiguiendo ganarle la batalla al bicho. Yupi!!!!! Super martes de doble celebración. 

Hasta pronto amigas. 

(Por cierto, ha sido muy duro ver pasar a dos niños con cancer. Se me ha partido el alma. Pero hoy quiero pensar que, como Loles y como yo, lo estan superando. A partir de ahora, mi saquito de energia lleno hasta los topes es para ellos. Valientes angelitos, lindos, lindos…)

  

Más esperas

Gracias a la “buena” gestion de los recursos de la sanidad pública de la Comunidad Valenciana, sigo esperando mi tratamiento preventivo. Ese que se supone eficaz contra la recidiva o recaida en un alto porcentaje de los casos. Eso será, claro, si es que te lo dan a tiempo. Pues gracias a ese “buen hacer” mi cabecita pensante vuelve a estar ocupada, o mas bien preocupada, por la dichosa enfermedad. Hoy he vuelto a sentirme una enferma. Ahora te cuento por qué. 

Volví a la rutina del trabajo y de casa (encantada eh, que yo de eso no me he quejado nunca, bendita rutina), y casi se me habia olvidado que acabo de pasar por esta dichosa enfermedad. Casi se me habia olvidado que soy una superviviente de cancer. Digo casi porque la pastilla que me tengo que tomar religiosamente todos los dias de mi vida durante los proximos cinco años, me lo recuerda a diario. 

Llevo un mes esperando que me llamen para empezar la radioterapia. Como hay sobrecarga de trabajo y de pacientes, del hospital Clinico (y de otros de la Comunidad Valenciana) estan derivando a La Fe. Y yo soy una de esas sufridoras de la derivacion. 

Esto no seria problema (ademas de la incomodidad del desplazamiento a aquella mole de edificios horrible) si todo se hubiera quedado ahi. Pero al no llamarme, empiezo a impacientarme y esta mañana he ido a preguntar. La respuesta me la esperaba y no salir con nada claro ni solucionado tambien. Pero el “pasa pelotas” por parte de todo el eslavon del servicio de radiologia oncologica ha sido para presentar una reclamacion en toda regla. Hoy no lo he hecho. Me ha pillado desprevenida. Me ha acompañado mi madre y su alegato madre coraje me ha dejado en blanco. Pero pasados unos dias, no muchos, lo haré. Sé que no conseguire nada y mucho menos del responsable de esta barbaridad pero me parece que quedarme de brazos cruzados tampoco llevará a ningun sitio si entre todos no manifestamos nuestra queja. Una queja que es contra el sistema pero da igual, que éste haga reaccionar a quien corresponda para que ponga la solucion. Mas maquinas, mas personal…que se busquen la vida. Pero a lo que no hay derecho es que a los pacientes de una enfermedad como el cancer se les haga esperar porque el servicio esta saturado. ¿En qué pais vivimos?

Asi que esperaré pacientemente, bueno mas bien impacientemente, unos dias más, y si esta semana no me llaman entonces sí iré a presentar una reclamacion. Mientras tanto pensare que las posibles micro celulas malignas que hayan podido quedar en el pecho van a ser muy tontas y muy lentas y no van a deshacer el buen trabajo de mi cirujano del alma. Y cuando por fin llegue la radioterapia, morirán achicharradas para siempre. Si es que las hubo. 

Besos y mil gracias a mis incondicionales lectoras. Prometo seguir aqui contandoos mi batallita particular. Aunque a veces tarde en escribir. Gracias a Dios, la vida cotidiana me impide hacerlo tan a menudo como quisiera. 

A mis queridas “pulseras rojas”

Ayer me incorporé al trabajo. Disfruté de cada instante del día. Desde que salí de casa con las niñas (previa vomitada de Blanca justo en el mismo momento en que mi marido gritaba victoria “¡ya estamos listos!”, limpia suelo, limpia niña, cambia ropa, mete muda en la bolsa por sí reincide…), musiquita a tope y cantando con Sofía en el coche (ante la atenta mirada de Blanca dando palmas un poco extrañada), hasta en el despacho tomando contacto con el trabajo (eso se merecería otro post) y terminando con la agotadora primera clase de natación de Sofía. Sólo su entusiasmo contagioso hace que todo con ella valga la pena, por mucho que sea el cansancio. Por supuesto, bañador rosa, gorro rosa y anti deslizantes rosas. Con ella, la vida es de color de rosa. Además de verdad.

Aún llevando ya unos días haciendo vida normal, mi cabeza sigue un poco con la resaca de la montaña rusa en la que me he visto subida desde el día 31 de marzo (siempre he odiado las atracciones de feria, algo que no puedo controlar y que me pone del revés, ajjj), y los sentimientos siguen a flor de piel. Me he alegrado muchísimo de la vuelta a la normalidad pero voy a echar mucho de menos a mis “pulseras rojas”. Ellas y ellos me han acompañado todos los días y sin darse cuenta han ido acolchandome el camino para que ningún golpe traicionero pudiera doler. Y ahora todos hemos vuelto a la normalidad, ya no hay que esperar al resultado de ninguna prueba, ya no hay fechas malditas, ahora cada uno volveremos a nuestra lucha particular, al día a día. Claro que seguimos todos al pie del cañón, somos una piña (lo hemos demostrado con creces) pero ahora la vida sigue. Gracias a Dios. Vuelvo a repetir la gracias, nunca serán suficientes, a mis queridas y queridos “pulseras rojas”.

Así pues, se levanta la veda, podéis liberaros de ellas. Yo lo hice ayer. La sustituí por una preciosa pulsera rosa que me regaló mi segunda hermana, unos de los pilares de mi vida, a la que quiero mil (como dice Sandra) y a la que le debo gran parte de mi felicidad (cómo me gustaría recompensarte…, difícil misión así que mientras se me ocurre algo seguiré ahí a tu lado para todo lo que tú quieras).  Metedla en un cajón para, esperemos, no volver a necesitarla. Pero que se quede ahí, como recuerdo de la batalla que hemos librado, del ejército invencible que hemos creado, y de lo felices que debemos seguir siendo el resto de los días de nuestras vidas, por muchas zancadillas que nos pongan. Porque la actitud de fuerza y valor es lo que ha ganado al bicho. Estoy cada vez más segura. 

Ahora, mis queridas “pulseras rojas”, somos más grandes y más fuertes que antes así que podemos con todo. Con todo, mamá. Incluido el dolor que nos producen los finales de bonitas empresas que, seguro, también tienen un significado que pronto veremos más claro.

  

 (Por cierto, gracias a todas las personas que estos días me habéis confesado ser fans incondicionales de este blog y me habéis pedido que continúe. Tengo aún algunas cosas que contar así que me aprovecho de vuestro entusiasmo para seguir por aquí incordiando de vez en cuando)